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Pierre Molinier

Fotógrafo francés educado por jesuitas; abandona un posible sacerdocio por la pintura. Estudia dibujo en Agen, su ciudad natal y a principios de la década de los veinte, se dedica exclusivamente a la pintura, desarrollando su propio método impresionista el cual sería retomado por el estilo. Hacia 1927 expone junto con los artistas independientes de Burdeos, ciudad donde se ha establecido desde 1923. Ya en 1945 descubre lo fantástico en las formas y los colores, estableciendo dichos elementos como puntos claves para la composición de sus imágenes. Hacia 1955 conoce a André Breton quien reconoce en su obra una fuente de inspiración para el surrealismo y participa en diversas muestras del grupo durante once años. En 1965 produce la película Molinier que tiene una duración aproximada de 16 minutos. Cinco años más tarde descubre las posibilidades del fotomontaje, haciendo uso incluso de cinco internegativos los cuales retoca para concretar imágenes fantásticas. Hacia el final de su vida conoce a Hanel Koeck, su última musa, quien estaba relacionada con los Accionistas Vieneses. Finalmente, se suicida con un revolver el 3 de marzo de 1976, acto que había anunciado tiempo antes. La obra que ha legado contiene una gran carga sexual en la que intervienen la heterosexualidad, la homosexualidad, la bisexualidad, el narcisismo y el travestismo. Entre sus innumerables admiradores, se encuentra la alta esfera intelectual francesa así como artistas y estudiosos de la estética contemporánea incluyendo a Georges Bataille.

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