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Juan Guzmán, Campeonato Internacional de Baile de Resistencia, Ciudad de México, 1952,
de la colección Juan Guzmán

El 15 de agosto de 1952, cuarenta y cinco parejas mexicanas y cinco extranjeras se congregaron en el escenario del teatro Esperanza Iris para participar en el Campeonato Internacional de Baile de Resistencia. El espectáculo requirió de dos orquestas y diversas variedades que animaron la contienda noche y día. Los concursantes comían de pie apoyados en grandes mesas que les permitían seguir bailando en el escenario. Solo podían descansar quince minutos cada dos horas, durante las noches, mientras su estado de salud era supervisado por cuatro médicos.

Dependiendo de la hora y el día de la semana, el público pagó un precio aproximado de 5 pesos en luneta, 2 en segundo piso y un peso en galería. Los pormenores del evento aparecían en un pizarrón con las horas de baile acumuladas y la cantidad de parejas que aún competían en la pista. El 23 de agosto el periódico Esto publicó un artículo titulado “El maratón de baile, un espectáculo inhumano e indigno” en el que acusaba a los organizadores de rapaces y pedía la intervención de la Oficina de Espectáculos del DF, recordando el antecedente de 1933 cuando una de las ganadoras murió a consecuencia del desequilibrio nervioso que le ocasionó la competencia.

A las diez de la mañana del 13 de septiembre, con seis parejas aún en la pista (Cinco mexicanas y la argentina), la policía fiscal clausuró el evento argumentando que “era un atentado contra la salud pública” y que, al ser un Campeonato Internacional, “no se estaba llevando de acuerdo al reglamente olímpico”. Los 43 mil pesos fueron repartidos entre las seis parejas que continuaban compitiendo y que lograron bailar un total de 686 horas.

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