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LA CRÓNICA CITADINA DE JUAN GUZMÁN

El primer nombre de Juan Guzmán fue Hans Gutmann. Nacido en Colonia, Alemania, en 1911, hizo estudios de ingeniería metalúrgica. La situación económica de su país natal no fue propicia para su desenvolvimiento en esa disciplina. Las producciones de una pequeña compañía cinematográfica le dieron oportunidad de aprender otros oficios. Por esa vía inició su relación con la fotografía, que pocos años después habría de ejercer como principal profesión y como herramienta al servicio de las causas políticas de las que fue seguidor.

El ascenso al poder de Adolfo Hitler, en 1933, obligó a Gutmann a salir al exilio. Vivió y trabajó en Francia, recorrió Italia y Grecia, antes de viajar en 1936 a España, país en el que fue testigo y protagonista de la guerra civil que desató la rebelión militar comandada por Francisco Franco en contra de la II República. Se sumó a las fuerzas republicanas, fotografió sus movilizaciones en varios frentes y obtuvo el grado de capitán de ingenieros. Ya rebautizado como Juan Guzmán, contrajo matrimonio con una ciudadano española, viviendo junto con ella las vicisitudes de la derrota republicana.

Juan Guzmán [Hans Gutmann] llegó a México en 1939, como parte de la comunidad de los refugiados españoles. A fines de ese año se integró al medio fotoperiodístico mexicano, del que fue parte activa en las siguientes décadas. Trabajó asimismo como corresponsal de la compañía estadounidense Time-Life. Novedades, Así, Hoy, Mañana, Sucesos para todos, Tiempo y Life en español, publicaron las imágenes y reportajes en que Guzmán hizo la crónica de las múltiples transformaciones de un país sometido a los impulsos, influjos y encandilamientos de la modernidad.

La capital mexicana, magno escenario en que se confrontaban las tensiones entre lo tradicional y lo vanguardista, fue tema de muchas correrías fotográficas de Juan Guzmán —quien murió en esta urbe en 1982—. Como cronista gráfico de la ciudad sus imágenes documentan los cambios en el paisaje arquitectónico (el crecimiento vertical y horizontal de la ciudad); el caos y las catástrofes propias de las grandes urbes; los personajes urbanos y los oficios de antaño; los barrios pobres y los espectáculos callejeros; las marquesinas, los anuncios y la moda; las festividades nacionales y los deportes, así como la vida política, cultural y artística de la metrópoli.

El título de esta muestra –“En donde no cabe un alfiler, bien caben dos ruleteros”—, procede de un reportaje publicado en la revista Mañana en 1952 y las imágenes que la conforman del archivo que por decisión de Teresita Miranda, última pareja de Guzmán, se integró a la colección fotográfica de Fundación Televisa.

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